Ion Fury Double Shot Edition - SWI
Un brutal homenaje al shooter clásico de los años 90 que regresa en su edición más completa, combinando acción frenética, niveles gigantescos y una protagonista inolvidable armada hasta los dientes.
Ion Fury: Double Shot Edition pone al jugador en la piel de Shelly “Bombshell” Harrison, una experta en desactivación de explosivos que deberá cambiar las pinzas por el gatillo cuando el malvado Dr. Jadus Heskel desata su culto cibernético sobre las calles de Neo DC. Sin salud regenerativa ni concesiones modernas, la experiencia exige moverse constantemente, disparar con precisión y dominar el entorno para sobrevivir a enfrentamientos despiadados
Shelly "Bombshell" Harrison se ganó su apodo desactivando bombas, pero cuando el malvado Dr. Jadus Heskel desata su culto cibernético por las calles de Neo DC, sabe que ha llegado el momento de empezar a provocar explosiones en lugar de evitarlas.
Su misión para acabar con Heskel deja un rastro de destrucción a lo largo de enormes niveles con múltiples rutas, llenos de explosiones gigantescas, más zonas secretas de las que podemos contar y enemigos inhumanos acechando en cada esquina. Aquí no hay salud regenerativa: deja de cubrirte y empieza a correr y disparar.
La cruzada de Shelly para derrotar al ejército de Heskel la llevará a sembrar el caos con un amplio arsenal de armas, que incluye modos de disparo alternativos y diferentes tipos de munición. Su revólver, el Loverboy de triple cañón, inflige dolor a los enemigos y placer a los jugadores tanto con disparos individuales como con acción de pistolera al más puro estilo del Lejano Oeste. ¿Quién necesita una escopeta convencional cuando puedes cargar cartuchos de perdigones en tu lanzagranadas? Y las violentas y exageradas Bowling Bombs destrozan a los enemigos con facilidad.
Ion Fury toma lo mejor de los shooters clásicos en primera persona y lo combina con mecánicas modernas .¿Disparos a la cabeza? Claro que sí. ¿Más físicas e interactividad? Por supuesto. ¿Resolución y tasa de imágenes modernas? ¡Faltaría más!